526 años no han sido suficientes para dignificar a los pueblos indígenas venezolanos

En las comunidades indígenas de Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro se mantienen las injusticias que condenan a estos venezolanos a una vida de desigualdad y vejaciones. 

El Estado no cumple en garantizar su derecho a la salud. En reciente trabajo de campo el equipo de investigadores de Kape Kape pudo comprobar el abandono general de dispensarios y ambulatorios que deben prestar servicio a nuestros indígenas. No cuentan con personal médico permanente, tampoco con insumos médicos que garanticen una atención oportuna.

En estados como Bolívar y Delta Amacuro continúa más vigente que nunca la amenaza de la malaria, el sarampión y la difteria, con repuntes que superan hasta 200% el número de casos de unos 5 años atrás.

Adicionalmente en Amazonas se ha detectado y denunciado un alto número de niños indígenas enfermos con patologías agravadas por desnutrición infantil. En el primer semestre se informó sobre la muerte de 36 niños menores de 1 año por cada mil nacidos vivos.

 

La ambición por la riqueza minera ha hecho que grupos se posicionen en zonas y territorios indígenas para desplazarlos y destruir su hábitat. La minería ilegal destruye no sólo el ambiente, sino también la vida de nuestras comunidades y pueblos indígenas. El Gobierno con su omisión se ha convertido en cómplice de esta práctica al haber permitido que se vulnerara nuestra soberanía y se invadieran espacios y territorios indígenas para la extracción de oro y otros minerales.

El Estado venezolano incumple la Constitución al no materializar la demarcación y garantizar la propiedad colectiva de las tierras y territorios indígenas, los cuales deben ser «inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles», según el artículo 119. En Amazonas solamente al pueblo hojtti se le ha entregado un título de tierras en el municipio Manapiare, mientras que en Bolívar sólo 3 comunidades de los pueblos mapoyo y pemón han recibido sus títulos. La Comisión de Demarcación quedó en el olvido.

Más de 3 años han tenido que esperar los indígenas del interior de Amazonas, que se movilizan mayoritariamente en embarcaciones fluviales, para que el Gobierno nacional les asignara y entregara un cupo de combustible al que tienen derecho y por el que además pagan. Apenas recientemente fue que la ZODI-Amazonas autorizó e hizo una entrega parcial de combustible.

Mientras que en Bolívar y Delta Amacuro los indígenas que necesitan desplazarse en embarcaciones siguen siendo víctimas de extorsión e inseguridad. Tan sólo en la última semana, una familia warao que se dirigía hasta los caños del Delta fue atacada por desconocidos en las aguas del río Orinoco que sometieron y asesinaron al conductor de la embarcación.

El Observatorio de Derechos Indígenas de la Asociación Civil Kapé Kapé demanda que estas denuncias sean escuchadas y verdaderamente atendidas, no como algo demagógico, clientelar o político, sino en reconocimiento de sus derechos como venezolanos y ocupantes originarios de este territorio.

Es vital también que se reconozca su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, idiomas y religiones.

Desde Kapé Kapé exigimos al Estado venezolano el cumplimiento cabal de sus responsabilidades con los pueblos indígenas del país.


La Asociación Kapé Kapé ha orientado su trabajo de campo en la identificación y abordaje de las necesidades más urgentes de los pueblos indígenas Venezolanos. Necesitamos tu ayuda, considera hacer un donativo, con ello contribuirás a la ampliación de nuestra organización.

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