Siguen muriendo waraos por diarrea en comunidades del Delta

Se trata de un cuadro diarreico severo, acompañado con dolores abdominales, vómito y complicaciones en el aparato digestivo  conlleva a la deshidratación crónica y el colapso clínico.

Dos indígenas adultos, perdieron la vida en menos de 72 horas en las comunidades de Araguaimujo y Santa Rosa de Araguao, caseríos waraos localizados en la parroquia Santos de Abelgas, municipio Antonio Díaz, aproximadamente  a una distancia de cuatro horas de Tucupita.

Las personas fallecidas fueron identificadas como Tomás Aguilera y Gilberto Moreno, de 80 y 82 años de edad. De acuerdo al testimonio de los familiares, los adultos presentaron síntomas de diarrea crónica, con evacuaciones fluidas que trajeron complicaciones digestivas con fuertes dolores abdominales, calambres y deshidratación.

“En las comunidades no hay nada, nada de medicina, los waraos mueren sin remedio alguno” sostuvo un familiar de Aguilera.

El señor Tomas Aguilera falleció en Santa Rosa de Araguao y, justo en ese momento, el sacerdote párroco de las comunidades waraos pasaba por el lugar y se percató de la existencia de un fallecido en la comunidad.

Al siguiente día, se conoció la muerte de quien en vida respondía el nombre de Gilberto Moreno, conocido popularmente entre sus parientes como Tobe, hecho ocurrido en la comunidad de Aragauimujo.

Recientemente, una comisión de líderes waraos de Araguaimujo, se trasladó hasta Tucupita con la finalidad de solicitar una reunión con la gobernadora Lizeta Hernández, ante la falta de medicina y comida que afectan a 180 familias y 1200 personas que padecen hambre y necesidades básicas.

De acuerdo a las informaciones de los habitantes, la situación socioeconómica de las familias waraos se endurece cada día: sin medicina, sin comida, con aislamiento forzado ante el colapso de los motores fuera de borda  y con las enfermedades endémicas como diarrea, la desnutrición, enfermedades cardiovasculares y otras afecciones tratables.

Informaciones comprobadas indican las condiciones de pobreza extrema en las 320 comunidades diseminadas en los caños del Orinoco; la falta de la energía eléctrica, el agua potable, las carencias de las redes excretales y el consumo de agua directa del río, sin ningún tratamiento conforma el caldo de cultivo para la proliferación de enfermedades endémicas en la zona.


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