Comunidades indígenas de Amazonas preocupadas por el paludismo en la temporada de lluvias

Indígenas del estado Amazonas han manifestado su preocupación por el resurgimiento del paludismo, el cual se incrementa en la temporada de lluvias.

Señalan que con la pandemia del coronavirus prácticamente no se toman en cuenta otras enfermedades. En ese sentido, han acudido a la dirección regional de salud a solicitar se efectúen fumigaciones en su comunidad por el alto índice de afectados por el dengue y el paludismo.

Falta de autorización para realizar operativos, las restricciones de la pandemia, falta de combustible y de vehículos, son las razones que hasta ahora han recibido de parte de los funcionarios de la dirección de salud que los han atendido. Algunos hasta les han pedido entre cinco y diez litros de combustible para trasladarse a las comunidades.

En declaraciones al medio de comunicación local Radar de Amazonas, el inspector José Alejandro Payema, de la coordinación de Epidemiología Ambiental de la Dirección Regional de Salud en Amazonas dijo que «desde hace años no se realizan jornadas de fumigación en la región amazónica por falta de insecticidas en el país», también dijo que por la crisis económica “desde hace dos años, no se cumple con el plan de atención para la prevención de la malaria».

Payema manifestó que diariamente se procesan más de 200 muestras con el método de búsqueda pasiva, «es cuando los pacientes van a los centros de atención», asimismo informó que actualmente se registran entre 30 y 40 casos positivos diarios de malaria en Atures, «a los pacientes se les suministra el tratamiento completo”.

Kapé Kapé ha corroborado que en muchas comunidades indígenas no hay centros de salud cercanos y tienen que trasladarse hasta la comunidad más cercana para recibir tratamiento. “Tenemos que caminar tres horas hasta Las Pavas para que nos hagan la prueba rápida de diagnóstico y para que nos den medicinas”, señaló un indígena habitante de la comunidad de Culebra, en el eje carretero sureste del municipio Atures.

Habitantes de la comunidad El Cejal, en el eje carretero norte del municipio Atures, señalan que no hay medicinas, y en consecuencia están tomando plantas medicinales. Las medicinas que se consiguen llegan por el contrabando desde Colombia y son vendidas en pesos.

El sub registro de información epidemiológica, aunado a la imperante política de silencio epidemiológico invisibilizan la crítica situación de la salud indígena.  La falta de datos se relaciona en gran medida con el déficit de atención que parece no tener un remedio inmediato.


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